El cuartito azul estaba en la calle Terrada 2410, en el barrio de Villa del Parque. Era una habitación que Mariano Mores había alquilado para estar cerca de su novia. Un día decidió blanquear las paredes de la misma con cal, a la cual le agregó unas pastillas de "Azul Brasso". Este preparado que venía en forma compacta del tamaño de un corcho, lo usaban las amas de casa para blanquear la ropa en agua, después de lavarla. Quedaban con un tono celeste, pero al secarse con el sol adquirían un blanco brillante.
En ese cuartito azul, al que no le dió el sol, Mariano y Myrna tuvieron sus primeros encuentros amorosos. Allí vivieron incluso de recién casados.
Lo curioso fue que Mores había compuesto el tema como una introducción para La cumparsita, como me comentó en un programa de radio. Pero Mario Batistella lo escuchó y le dijo: "¡Pero ésto es un tango. Y hermoso!". Entonces Mariano decidió dedicárselo a su novia y le contó toda la historia al gran poeta que escribió para Gardel. Y éste trasladó a la melodía, los versos con la historia que le narró el músico.
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